martes, 8 de julio de 2008

Ya no piensa en mí

En realidad no creo que nunca haya pensado en mí. Soy yo el que me ilusiono pensando en que quizás en algún momento, como un chispazo, como un destello en su mente brillo yo, aun cuando sólo sea por un segundo. Pero eso es pura imaginación mía, pues jamás me ha dado evidencia alguna de que así suceda, más allá del trato cortés y amical que siempre me ha dispensado. Es que, ¡sí! Es mi amiga. Creo que eso es muy claro para ella, como es claro y alto su concepto de la amistad. Pero de allí a que dedique si quiera un minuto de su vida a pensar en mí, como yo lo hago en ella, es imposible. ¿Qué otra cosa se podía esperar de una bella criatura, joven como es ella , recién casada e ilusionada con la construcción de un verdadero matrimonio?

Todo no es más que pura ilusión…Y sin embargo, ya no piensa en mí.


jueves, 31 de enero de 2008

Morir de amor

Aun cuando me hago el propósito de olvidarte, de no pensar más en ti, más aún sabiendo que todo esto es unilateral y que por lo tanto no tiene sentido, me resulta imposible olvidarte y creo que no transcurre un solo día sin que de uno otro modo, en algún momento, piense en ti.
Te imagino feliz…Pero cuanto desearía ser yo aquel que te hace feliz. Luego no puedo dejar de preguntarme si en realidad será feliz…sonreirás como lo imagino. Amarás como imagino ¿Y te amarán como mereces? Se muy bien lo que a estas alturas de tu vida quieres y por eso te imagino esforzándote por ser feliz, por lograr lo que más quieres, a toda costa, por sobre todo, perdonando todo. Supongo que si en un comienzo, quizás no fuiste muy feliz, con tu tenacidad, con tu perseverancia, cada segundo que pasa, cada minuto, cada hora eres más feliz que el anterior, porque te haz propuesto subir esta montaña, porque te estás esforzando para lograrlo y seguramente lo lograrás. O cuando menos habrás puesto tal cantidad de cimientos, tal cantidad de espacio entre ustedes y cualquiera, que si antes podía mantener alguna esperanza, cada día que pasa mi esperanza debe ser menor.
Que sensación tan ambigua. Alegría por tu felicidad y tristeza por que la alcanzas sin mí. ¡Y qué locura estar pensando en ti, qué locura darte a diario un espacio de mi vida, de mis pensamientos, de mi corazón, de mi espíritu, robándolo a quienes debía dedicárselo, para ocultamente mantenerlo fiel a ti, sin que nadie lo sepa, ni tu misma. Sin que lo valores, por que ni si quiera sabes que existe.
¿Habrán muchas más historias como esta? ¿Cuánto durarán? ¿Tendré cura? ¿Podré reponerme alguna vez?
¡Te extraño!

viernes, 28 de diciembre de 2007

Y así termina la historia

NO podía llegar más allá. No podía ser de otro modo. Aquí le pongo fin. Con el año, espero poder cerrar este capítulo de mi vida y no seguir siendo por siempre un payaso.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Hoy serás mía por siempre.

Pocas cosas me entristecen más que dejar de verte…eres el símbolo de la alegría y la belleza en mi corazón. Tu sola presencia lo hizo latir alegre. Suspiré mil veces cada minuto que tuve la dicha de tenerte cerca. Por eso hoy, que sé que partiré, que la vida me lleva por un nuevo camino, que presiento no volveré a estar nunca más tan cerca de ti, quiero llenarme de ti...Beberé con mis ojos todo lo que pueda de tu presencia, hasta ahogarlos si es preciso. Seguramente pasaré desapercibido para ti, como siempre, sin embargo no te dejaré ni un instante. Te respiraré, te oiré, te hablaré. Procuraré tu alegría y tu sonrisa. Celebraré cada movimiento, cada mirada, cada gesto. Hoy serás mía por siempre...

jueves, 13 de diciembre de 2007

Los hilos los maneja Dios

Recuerdo un viaje que no llegó a ser, pero que sin embargo lo recuerdo con infinita nostalgia. Fueron unos pocos días en que de pronto y de manera milagrosa se presentaba la ocasión que ni en mis mejores sueños jamás había imaginado. Estuvo a un tris de ser realidad…Todo parecía encajar. Los astros se habían posicionado y la naturaleza toda decía que sí, que estaba bien, que había que darnos una oportunidad. Es verdad que nunca la habíamos pedido, pero al menos yo no podía dejar de dar gracias perplejo ante tan grata sorpresa. Dios así lo ha dispuesto, me dije una y otra vez, con una sonrisa más grande y profunda que cuanto puedas imaginar. Todo yo agradecía humildemente. No lo merecía, ni lo había planeado, pero si se me daba, cómo no iba a aceptarlo. ¡Lo viviría! ¡Cuánta expectativa!
Pero así como brilló la esperanza como un fulgor, así, inesperadamente se apagó. Todo quedo en el pasado, enterrado… al punto que hoy parece que no fue jamás, que todo aquello fue un sueño, una escena que imagine, como la de la canción, con la que siempre lo recordaré. Dios dispuso que aquello fuera, arrepintiéndose luego, por las consecuencias que tan solo Él logró vislumbrar.

Para qué quiero más…

Me conformo con aquello que buenamente puedes darme. No pido ni exijo nada, ya no. Ni en sueños espero nada. Es verdad que duele la indiferencia, pero tengo que resignarme. El amor no puede ser de un solo lado…tienen que haber dos, o no funciona. Por eso ya no te sigo, ya no te espero…Sólo te veo de lejos y cuando me ves pretendo indiferencia. Ya no corro tras de ti; para qué, si tu nunca vienes a mi, ni por casualidad. Y está bien. No te reprocho nada. Tienes derecho a mirar adelante, a volar alto, a hacer tu camino. No tendrías por qué fijarte en mí, ni mucho menos perder el sueño por algo que ni imaginas, que no es, no fue, ni será. Estás en otra dimensión. No tienes por qué detenerte en estas sombras que ni si quiera percibes.
Por eso me he resignado. Me basta con saberte feliz. Ojala lo seas…Y aunque no lo sepas, si algún día libremente llegas a fijar en mí. y me llegas a querer, aunque sea un poquito…¡me basta!

domingo, 2 de diciembre de 2007

¿Para qué nos guardamos?

Esperamos y esperamos, no nos atrevemos…No se por qué recuerdo el juego aquél del salto a la soga. Mientras la soga daba vueltas, una y otra vez, nosotros hacíamos el ademán de entrar a saltar, una y otra vez, esperando la mejor ocasión, aquella en que hubiéramos coordinado de mejor manera la velocidad, con el ritmo, con la altura y la distancia, para entrar saltando y saltando, disfrutando y riendo sin parar, hasta el final. ¡Qué lindo sentir que encajamos! ¡Qué entramos! ¡Que armonizamos! ¡Que disfrutamos!

Pero la vida no es un juego y muchas veces tenemos que entrar fuera de tiempo, o antes de tiempo. Sin medir, sin meditar, sin esperar…Aunque recibamos azotes, tenemos que entrar. Aunque se burlen y desentonemos, tenemos que entrar. Aunque tropecemos y enredemos todo, tenemos que entrar. Aunque terminemos con el juego, tenemos que entrar.

La vida no es un juego y no te puedes quedar esperando hasta armonizar, porque entonces quizás será demasiado tarde, el juego habrá terminado. Las uvas serán pasas y el mejor vino se habrá convertido en vinagre.
No te quedes, no te guardes. No retrocedas, no te asustes; no temas enlodarte. La vida es para el que osa, para el que trata, para el que se atreve, para el que se arriesga.
¡No te guardes!

miércoles, 31 de octubre de 2007

Y si fuera verdad…

Lo imagino muchas veces, pero sé que no es verdad. Quizás de tanto imaginarlo alguna vez se haga realidad. Por eso lo sueño e imagino una y otra vez, con la esperanza, poco razonable, que mis pensamientos se conviertan en oración y de tanto pedirlo un día el Altísimo me haga este obsequio.

Me pregunto si tú sentirás como yo. Me pregunto si de tanto pensarte, de tanto quererte, de tanto desearte, tú también despertarás inquieta por mí. Y quizás alguna vez me miras y estás pensando lo mismo. Me pregunto si quizás de tanto pensarte tú también me piensas.

Me imagino muriendo un día y llegando juntos a aquél lugar donde todo se ve y todo se sabe, sólo para descubrir que tu estabas igual de loca por mi. Mirarnos uno al otro y reprocharnos el no habérnoslo dicho, el no habernos dado una señal más evidente, el no haber cruzado el umbral.

Era pecado, diremos.. ¿Pero existe el pecado de amor? ¿Se puede amar y pecar? ¿Puede pecar quien ama? ¿No será mayor pecado dejar pasar la vida sin ceder al amor de aquel ser que despierta en ti no se qué embelezo, que te trasporta a constelaciones lejanas, a mundos de ensueño? ¿No será mayor pecado dejar de luchar por aquello que sientes que debe ser tuyo, privándote de parte de tu vida? ¿Y si privándote también privas a ella, y luego truncas no se qué desenlace que podría determinar la existencia de otras generaciones que nunca serán?

¡Qué agonía! ¿Y si fuera verdad…?

sábado, 29 de setiembre de 2007

Si, es verdad, muero de amor

Podría ser distinto, pero no. Es verdad que siento un vacío enorme aquí en mi pecho, un vacío que me deja sin aliento, que se clava como un puñal y me deja deambulando por el mundo como un zombi. Soy un paria en la vida, sin un destino, sin un norte. Sin ti, no soy nada, no tengo nada, no valgo nada.

El tiempo parece detenido, no cambia, no transcurre. Todo es igual; no hay día ni noche. No hay luz ni color. Aquí todo es monótono, gris, frío, vacío, distante. La vida es allá, tras los vidrios de aquella ventana. La vida es algo que ocurre afuera, lejos de mi.

Pero hay días, o más bien momentos de algunos días, en los que mi penumbra es atravesada por un rayo fulgurante, esplendoroso. Es tu presencia efímera, venida de no se dónde, de qué otro mundo, para la que no hay defensas, ni barreras, ni lejanía. Para tu belleza no hay obstáculos. Aun las sombras saltan de alegría con tu sola presencia.

Cuando te vas, entre la penumbra busco cada objeto en el que posaste tus finos dedos, cada lugar en el que te detuviste, cada rincón por el que pasaste, y voy aspirando tu aroma, con la absurda pretensión de poseerte. Inhalo y cierro fuertemente los ojos, y por un momento parece que alcanzo a ver aquella luz que se fue contigo. Por un instante me parece estar ante ti nuevamente. En cambio no, todo es un sueño; es la persistencia de tu recuerdo en mi memoria. Es mi deseo de no dejarte ir. Mi incapacidad para retenerte.

Es este recuerdo el que me permite, agonizante, esperar un nuevo día; una nueva centella en mi agonía sin fin.

jueves, 27 de setiembre de 2007

Una divina obsesión

Es una obsesión que me ahoga, de día y de noche. No puedo apartarme de ella. Todo el tiempo está dándome vueltas por una u otra razón. La pienso y la imagino una y otra vez. Hago lo imposible por encontrarme con ella y hablar de lo que sea. El tema no interesa. Lo importante es verla y sentirla cerca. Ver la ternura con que mueve sus labios; admirar la belleza de sus finas manos, su sedosa cabellera, su rostro, su nariz, su cuello, su torso erguido….

Anoche volví a soñar con ella. Por alguna razón habíamos quedado solos en algún lugar y recuerdo que alcancé a robarle un beso. Al despertar, esa idea marcó mi día. ¡Cómo es la vida! La circunstancia se presentó propicia en un momento del día para hacer realidad aquél sueño. Quedamos juntos y solos, viendo un trabajo que había realizado para ella. Le encantó; sonrió. Intercambiamos muchas miradas, muchas palabras. Estuvimos uno al lado del otro viendo lo mismo. Pero aunque se me pasó por la cabeza la idea de aproximarme mucho más para tocarla con cualquier pretexto, ya sea el cuello, la mano, la cintura, el pelo o lo que fuera, no lo hice. No me atreví. Me preguntaba si ella sentiría lo mismo o serían puras fantasías mías. Estaba tan cerca y tan distante a la vez.

Me encanta su presencia, su cercanía, su aroma, su confidencia. Pero sufro mucho al no poder pasar aquella línea imaginaria que nos separa. No puedo. No me atrevo. Me siento como un bobo, corriendo de aquí para allá, donde me llama o donde me imagino que está. Me hace feliz el que tan solo me distinga, con un saludo, con una palabra, con un gesto. Creo que para ella soy un buen amigo, un amigo íntimo, si se quiere, mientras que para mi ella es mi sueño.

Lo peor es que empiezo a ser más que evidente. Parece que llevo un letrero en la frente proclamando mi admiración, mi ¿amor? por ella. Todo el mundo parece darse cuenta y muchos me preguntan por ella. Creo que es notorio…y no está bien. Tengo que hacer un esfuerzo por sacarla de mi mente y mi corazón. Esto no es bueno para mi y tampoco sería para ella, en ningún sentido. ¿Pero cómo se hace para arrancar del pecho un amor platónico?
¿Callando?, ¿silenciando?, ¿evitando…? ¡Qué difícil se me hace el solo imaginarlo!
Sin embargo creo que debo tratar, por mi paz, salud mental y emocional.
¿Podré?