jueves, 13 de diciembre de 2007

Los hilos los maneja Dios

Recuerdo un viaje que no llegó a ser, pero que sin embargo lo recuerdo con infinita nostalgia. Fueron unos pocos días en que de pronto y de manera milagrosa se presentaba la ocasión que ni en mis mejores sueños jamás había imaginado. Estuvo a un tris de ser realidad…Todo parecía encajar. Los astros se habían posicionado y la naturaleza toda decía que sí, que estaba bien, que había que darnos una oportunidad. Es verdad que nunca la habíamos pedido, pero al menos yo no podía dejar de dar gracias perplejo ante tan grata sorpresa. Dios así lo ha dispuesto, me dije una y otra vez, con una sonrisa más grande y profunda que cuanto puedas imaginar. Todo yo agradecía humildemente. No lo merecía, ni lo había planeado, pero si se me daba, cómo no iba a aceptarlo. ¡Lo viviría! ¡Cuánta expectativa!
Pero así como brilló la esperanza como un fulgor, así, inesperadamente se apagó. Todo quedo en el pasado, enterrado… al punto que hoy parece que no fue jamás, que todo aquello fue un sueño, una escena que imagine, como la de la canción, con la que siempre lo recordaré. Dios dispuso que aquello fuera, arrepintiéndose luego, por las consecuencias que tan solo Él logró vislumbrar.

No hay comentarios.: